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Inbio festejó 18 años con nuevos desafíos y proyectos

El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) celebró 18 años de vida institucional, promoviendo el acceso a los productos de la biotecnología agropecuaria al país, su incorporación ordenada, además de la promoción y desarrollo de la investigación de biotecnología nacional. Durante un ameno evento, que se realizó el 6 de mayo pasado, directivos de la organización recordaron el camino recorrido. Destacaron además el crecimiento, los logros y desafíos actuales.

        Estela Ojeda

La Ing. Agr. Estela Ojeda, gerente general del Inbio, recordó que el instituto se empezó a gestar en el año 2003 y nació un 6 de mayo del 2006. Actualmente, está conformado por siete gremios de la producción: la Fecoprod, Capeco, CAP, APS, Aprosem, Unicoop; y desde el 2017, Parpov. “Con el tiempo el instituto fue creciendo hasta llegar a estar listo para tomar sus propias decisiones, para seguir avanzando”. dijo.

También valoró el trabajo del equipo de colaboradores, que durante estos años se fortaleció. Destacó que enriquece compartir experiencias, y con base a eso, planificar el futuro. “Este es el camino que hasta hoy nos está llevando y dejando a Inbio en la posición en la que se encuentra hoy”, agregó.

Por su parte, el Ing. Agr. Héctor Cristaldo, vicepresidente del Inbio, recordó que el objetivo inicial era promover la biotecnología, con programas de investigación con la universidad, entidades públicas y becas de posgrado para profesionales. Posteriormente comenzó a formar parte de los programas de investigación, primero de trigo junto a Capeco, y en el 2010 el de soja. Resaltó que en cuatro años de trabajo se lograron variedades para lanzar al mercado. En la actualidad, el equipo de investigación de Inbio está compuesto por técnicos de primer nivel y el resultado de los trabajos ya se pueden ver en el campo.

     Héctor Cristaldo

Inbio avanzó, maduró y creció, y ahora, una de las metas es contar con instalaciones propias. “Estamos con un proyecto ambicioso, donde todo el consejo directivo está tomando el desafío de ir avanzando con la construcción de infraestructura, laboratorio, y seguir con los procesos de capacitación de técnicos para hacer nuestro aporte al sector agrícola con variedades de soja. También se está comenzando con maíz y trigo que se viene trabajando desde hace rato con el IPTA y Capeco. Es un proceso largo y complejo de convivencia entre los gremios. Tenemos muchos desafíos por delante”, afirmó Cristaldo.

Novedades biotecnologías

El Ing. Alfred Fast, presidente del Inbio, explicó que la institución trabaja en tres áreas. Una es la comunicación, donde se enfatiza en que los productores tengan la información correcta. En ese sentido, resaltó que hay muchas novedades biotecnológicas a futuro en soja, trigo, maíz, producción animal, hortalizas, frutas entre otras que vienen con la edición génica. “Nosotros tenemos que promover el uso de estas tecnologías porque son herramientas que permiten producir cada vez más y con mejor calidad, para competir en los mejores mercados”.

          Alfred Fast

Otra de las áreas es la investigación, donde cuentan con programas muy importantes como el de trigo y soja. Actualmente se está iniciando con el programa de maíz. En cuanto a soja, destacó que están presentes en otros países; e incluso en Bolivia ya lanzaron las variedades de Sojapar. “Vamos a tener muchas variedades en los próximos años. Estamos trabajando con materiales que tienen más resistencia a enfermedades con tres genes apilados contra roya por ejemplo, trabajamos con líneas que tienen el gen de resistencia contra la sequía, que van a funcionar muy bien en la región Oriental y en el Chaco”, dijo.

Además, señaló que apuntan al Chaco, donde existe un enorme potencial para plantar leguminosas, la soja entre ellas. El cultivo de leguminosas puede hacer que todos los sistemas de pastoreo, después en la rotación de cultivos, funcionen mucho mejor, aseguró. “Lo que buscamos siempre es que el productor tenga una mayor rentabilidad con el uso de variedades rústicas, con buena sanidad y productividad”, agregó.

La capacitación es otra área de trabajo del instituto. Según los últimos datos, más de 40 becarios fueron beneficiados por el Inbio. “Es uno de los mejores aportes que podemos dar desde el Inbio, en la preparación de profesionales paraguayos que trabajan en el país y que ayudan a mejorar las condiciones. También se trabaja con productores, pequeños, medianos y grandes, en distintas zonas de Paraguay, con las escuelas agrícolas y con otros gremios”.

Finalmente, expresó que los 18 años plantea muchos desafíos y llega con novedades. En ese sentido, resaltó el Inbiotec, una estación experimental de 29 hectáreas ubicada en Itapúa,  con la que esperan hacer historia. “Aquí vamos a trabajar en los próximos años, para fortalecernos y colaborar en el desarrollo del país”.

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